
Después de sorprender con un debut tan redondo y elaborado como lo fue Kobazuloan Saiakeriak (Odio sonoro 2007), donde el trío bilbaíno se presentaba con una propuesta influenciada por el sludge, el rock setentero y el sonido de bandas euskaldunes como Lisabö o Dut, Loan regresan con un artefacto bastante más pesado y menos progresivo que el anterior. Como ellos mismos cuentan, su intención para la grabación del mismo era hacerlo rápido, sin el martirio de la grabación por partes, por lo que ha sido grabado prácticamente en directo en los estudios de bonberenea (Tolosa) con Karlos Osinaga (Lisabö) a los mandos… el resultado, un trabajo denso, crudo, que parte de la base del rock setentero de Black Sabbath o Blue cheer y en donde predominan los riffs pesados e intensos como bien demuestran en la inicial Formol egoeran pero sin perder ese punto introspectivo y atmosférico que caracterizaba a Kobazuloan, tal y como sucede en la aplastante Niagara una composición que roza los 10 minutos y que parte de una línea de bajo que se repite y va creciendo, atrapando al oyente, para terminar convertida en una muralla sónica de ramalazos doom, difícil de atravesar. Mucho más rápidos se muestran en la instrumental Primateen erasoak darrai y en Zapi Gorridun Armada en la cual se hace patente que uno de los grandes cambios respecto a su debut es el tratamiento de las voces recordando en parte al efecto utilizado por Al jourgensen en Ministry. No contentos con todo esto se atreven con el drone minimalista de bandas como Earth para cerrar el disco con la atmosférica Lur Santua, Lur Odoltsua. Tal vez se le eche en falta ese punto progresivo que caracterizaba a su primer disco, aun así estamos ante un trabajo que se va destripando con escuchas y sin duda uno de esos a tener en cuenta a final de año.